Etiquetas

martes, 4 de junio de 2013

Trenderman

Trenderman es un hombre de buen corazón, a quien siempre trata a las personas (especialmente mujeres) con verdadera kindess. Él nunca ha amado verdaderamente a otra mujer, él simplemente los desmaya con su encanto. Por lo general ora sobre las mujeres que está herido de manera ya sea físico o emocional. Él se acercará y ofrecen su ayuda y su kindess que hacer todo lo posible con el fin de reparar el cuerpo o el corazón.

SEXUAL OFFENDERMAN


Este Creepypasta super chistoso pero ok creepypasta es creepypastas yo creo que la persona que escribio esto estaba viendo porno , Todos ustedes ya saben acerca de Slender Man, ¿verdad? Algunos de ustedes incluso pueden saber acerca de sus parientes lejanos, Trenderman, Blenderman, Senderman, e incluso Tenderman (Nunca te acerques 
Tenderman mientras que en las fiestas, por cierto). 

Splendorman


Splendorman , ¿ustedes creen que están bueno ? como dicen eso es mentira tiene un lado oscuro que yo fui testigo en esa guerra de demonios y se los voy a contar , era el año 1993 y era adolescente aficionado por la música rock y ese año tenia tan solo 16 años de edad y tomaba alcohol y mi hermana chica tenia tan solo 7 años de edad y un día escuchando música rock a todo volumen entro mi hermana diciendo que había visto un hombre delgado y se vestí muy formal , yo les respondo "Hermanita , esas cosas no existen " y ella con la mirada baja dijo " SI , te lo puedo comprobar " y entonces fui atrás de ella a su pieza y ella apunto con su dedo su closet , yo lo abrí y no había nada , al día siguiente nuestros padres decidieron ir a una feria del pueblo y con emoción fuimos sin saber que ese lugar y va hacer el ultimo lugar que estará mi hermana , yo me fije que estaba muy resfriada entonces ella 

Mr. Welldone.

Hola.
Yo soy el señor Welldone.
Vi la cópula que concibió y me gritó de horror. Vi que dio a luz como un parásito rayada, sin pelo y náuseas, y yo aprieto los dientes en el odio, colocándolas una sobre la otra y otra vez y otra vez y otra vez y otra vez hasta que fuera plana y lisa. Voy a ver que se marchitan y envejecer, ya que sus congela el cuerpo y el peso de sus años saca la carne de su cuerpo y voy a sonreír y reírse, reír y reír. Voy a ver tu cadáver desecado bombeado lleno de productos químicos superficiales, enterrados en la tierra para alimentar a los sin ojos, criaturas subterráneas de la tierra y lo haré aullido porque sé a dónde va.

Yo sé a dónde va.

Conozco los secretos de esta tierra, como sabía los secretos de la anterior. Voy a traer el fin, y no me puedo parar.

Shintaro Kago - El Picor Irrascable (Oneshot)

domingo, 2 de junio de 2013

Slendergirl


Muchos dicen que está loco, que es un asesino sin piedad, pero yo sé que antes no era así… 

Era nueva en la ciudad, ya que mi padre trabajaba en varias ciudades y teníamos que mudarnos demasiado. Cuando llegó el primer día de preparatoria estaba muy nerviosa porque había noticias de esa ciudad acerca de asesinatos y extraños experimentos ilegales en diferentes instalaciones, no sabía con qué clase de personas me encontraría en esa escuela.

Como de costumbre nadie se acercaba a la chica nueva de estilo gótico, pero alcance a ver a muchas personas y saber cómo era la vida social en ese lugar, pude notar que había alguien igual que yo; solo, incomprendido, desesperado por encontrar una salvación de su vida, un muchacho alto y flaco, que al parecer sufría lo que ahora le llaman “Bulling”. 

Slenderman


Erase una noche fría, típica de invierno, una cuidad iluminada, nieve por todos lados, y la querida niña Julieta reposada sobre su Sillón, viendo las caricaturas de las nueve. Estaba tomando un café bien caliente para pasar lo que sería una noche larga y fría, sintió, un frio que recorría como un líquido su espina, la cual, la hizo paralizarse. Esta tomó su café rápido, lo que hizo que se quemara su lengua, dejó el café sobre la mesa, y fue a la cocina en busca un vaso de agua helada, al volver, con la lengua en estado frío/calor, vio la taza de café tirada en el suelo, y todo lo que contenía desparramado de forma rara, esta, asustada, limpió el desorden.

El sueño de Harvey


Janet se da la vuelta frente al fregadero y, bum, de pronto el hombre con el que lleva casada casi treinta años está sentado a la mesa de la cocina, con una camiseta blanca y unos calzoncillos Big Dog, observándola.

Cada vez es más frecuente que un sábado por la mañana se encuentre a ese tiburón «de lunes a viernes» de Wall Street ahí sentado vestido de esa guisa: hombros agachados, mirada perdida, pechos caídos marcándose en la parte delantera de su camiseta. Últimamente Janet y su amiga Hannah han estado asustándose mutuamente intercambiando cuentos sobre el Alzheimer: quien no reconoce ya a su esposa, quien no se acuerda ya de los nombres de sus hijos. Pero en realidad no cree que esas apariciones silenciosas de los sábados por la mañana tengan que ver con un Alzheimer prematuro; cualquier otro día de la semana Harvey está preparado y deseando salir por la puerta hacia las seis cuarenta y cinco de la mañana. Es un hombre de sesenta años que aparenta cincuenta (bueno, cincuenta y cuatro) con cualquiera de sus mejores trajes y que todavía es capaz de cerrar un buen trato, comprar al coste o negociar con los mejores.

Dulces sueños


—¿Lo escucha, verdad? —pregunté sonriente, mientras veía la ventana detrás de ella, donde las cortinas tapaban cualquier entrada de luz, u oscuridad.

—¿Escuchar qué? —preguntó con una expresión entre dudosa e irritada, mientras lentamente giraba su rostro hacia la ventana.

—La lluvia. Pronto lloverá —terminé con una sonrisa en mis labios. Dejé de mirar a la ventana y la miré a ella. Su rostro ya viejo no la dejaba apreciar muchas de las cosas que daba la vida; la seriedad en sus ojos mostraba indicios de que le importaba poco lo que decía.

MR. WIDEMOUTH


Durante mi niñez, mi familia era como una gota de agua en un río enorme, nunca permanece en un lugar por mucho tiempo. Nos instalamos en Rhode Island cuando tenía ocho años, y allí permaneció hasta que fui a la universidad en Colorado Springs. La mayoría de mis recuerdos están enraizados en Rhode Island, pero hay fragmentos en el ático de mi cerebro que pertenecen a las diferentes casas que habían vivido en cuando era mucho más joven.