Cristal y Luna

No sé cómo me había metido en un lio, porque yo me consideraba pacífico, pero en ese instante Cristal, mi amiga y enamorada, se estaba jalando de los pelos con Luna, la hermana mayor de mi mejor amigo Max.
Poco antes yo estaba de camino a casa de Cristal, mi enamorada, ya que habíamos quedado en ver una película de acción como siempre. Ya no me faltaba nada para llegar, estaba solo a un par de cuadras de su casa, cuando de repente una chica me sorprendió jalándome del brazo sin que me diera cuenta. Ella era bajita, tenía corbatas de colores pastel en sus cabellos e iba vestida con una ropa adornada con extravagantes blondas y flecos.
— ¡Caramel! ¡A dónde vas!
Ella era un par de años mayor que yo, pero no se le notaba nada porque tenía un aspecto de niña rosa muy dulce y engreída. Su contextura delgada le hacía ver muy fina y frágil, por lo cual imaginaba que podría quebrarse si hacía movimientos bruscos.
