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sábado, 5 de diciembre de 2015

Micro-relatos - prt5



Hedor

Preparaba la comida cuando comencé a pensar en mi marido. Cada vez que pienso en él, la ira y el odio inminente aparecen.

Comienzo a cortar la carne cada vez con mayor rapidez y cólera y, por mi falta de cuidado, me hice un pequeño corte en el dedo. En ese momento, me pregunto: “¿Cómo tan poca sangre pudo inundar la cocina de este olor tan pútrido y desagradable?”, pero cuando miré detrás de mí, lo entendí.


Mi pequeño muñeco

Amo a mi pequeño muñeco, él es mi mejor amigo. Me acompaña en cualquier cosa que haga, sean buenas o malas, aun si eso significa que me meta en problemas. Mi mamá me dice que mi muñeco no existe, que es solo mi imaginación, pero yo lo estoy viendo detrás de ella, con un cuchillo entre las manos.


cuerpos fríos, bocabajo siento lasangre y vino que fluyen como ríos
resuenan las risas burlescas. todos ellos en un altar de la sala
miradas perdidas, futuros vació.
solo había una persona delante de mi
- vamos, esto aun no pasa, levántate, ha algo!
me arrodille - no,no lo vez, estoy perdido.
- no lo hagas! aun tienes mucho por vivir!
solo trage saliva, tome mi mi camino y lo enterré a mi cuello. 


Silencio de muerte

Silencio, déjame en paz, déjame descansar en paz, en el cementerio

martes, 24 de noviembre de 2015

Micro-relatos - prt4


EL DISFRAZ PERFECTO  

– ¡Con diez cañones por banda…!
- ¡Ponte el disfraz de una vez, que vamos a llegar tarde!
- Ya casi estoy, mira. Sólo me falta el parche.
El niño se marchó a su cuarto. Se miró con atención en el espejo, se puso el parche, y comenzó a sentirse incómodo, de manera que terminó por quitárselo. Se miró el ojo derecho con detalle, primero lejos del espejo y luego tan cerca que no lo distinguía. Notó que le faltaba algo importante. Sonaron sus pasos apresurados por la tarima.
Acercó la mano al bote del escritorio: unas tijeras, un punzón, una grapadora, lápices de puntas afiladas… Su madre gritó:
- ¿Quieres darte prisa de una vez?
Eligió el punzón apresuradamente y lo clavó con tanta fuerza y decisión como le fue posible. Un grito ahogado. Silencio. La mujer subió y lo encontró sentado frente al espejo, con el punzón en la mano y el parche en el ojo. Había sangre por todo el escritorio.
- ¡Dios santo! ¿Pero qué has hecho?
- El loro no se quedaba quieto en mi hombro.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Reflejo de luna


Hace dos dias solo he visto la luna reflejando sobre mi rostro, acompañadas de una lluvia de pena y lamento.
Uno a uno mis seres queridos se despiden de mi ser, mi recipiente roto.
Ya es hora de partir.
Y dejarme guiar a la luz. El sol reflejado sobre mi ataud.