No los culpo si no me creen, yo tampoco lo creería si me lo cuenta una persona cualquiera con un blog en internet, pero quiero que sepan que estos hechos son totalmente auténticos; bueno, aquí va la historia:
Me llamo Joseph. Mi madre murió hace ya 5 meses, y como su único hijo heredé su casa. Poco después de su funeral me decidí a ir a vaciar la casa para subastar algunas cosas y poder instalarme tranquilamente.
Mientras estaba limpiando el closet de la habitación encontré un cuadro con una casa pintada en él. Era una casa grande y amarilla, con unos 2 pisos de alto. Se podían ver 3 de las 4 ventanas que éste poseía abiertas mostrando a 3 de los integrantes de la familia: una niña pequeña, un hombre robusto y una mujer. Tenía un amplio patio donde un hombre, que supuse era el jardinero, podaba la ligustrina con una cierra eléctrica. Éste detalle me pareció de más, un poco siniestro para un cuadro infantil pero no le di importancia.
Recordé que mi madre me había contado que cuando era pequeña le gustaba pintar y dibujar, y como ella había vivido allí toda su vida, supuse que ella lo había hecho.
No sé si fue un acto de estupidez, o me sentía sensible por todos los recientes sucesos, pero decidí quedarme con el cuadro, acto seguido lo colgué por encima de mi cama.
Esa misma noche salí a tomar algo con mis amigos para despejar un poco la mente, era joven, recién tenía unos 22 años y era fin de semana, por lo que no tenía que preocuparme por faltar a mis estudios universitarios.
Cuando volví estaba un poco tomado, apenas llegué tiré mi celular en el sofá de el living y me metí en la cama sin sacarme la ropa. Sin embargo, cuando entre me pareció ver en el cuadro que el jardinero no estaba, y la ventana que daba a la habitación de la niña estaba cerrada, pensé que probablemente era por los efectos del alcohol, así que me dormí.
Al otro día comprobé que lo que había viso era cierto, comencé a alterarme bastante, y la fuerte jaqueca que me quedó de la noche anterior no ayudaba.
Me levanté de la cama, me lavé la cara, desayuné y me tomé una pastilla para calmar el dolor de cabeza.
Cuando volví a mi cuarto, todo empeoró. La mujer estaba donde antes habitaba la niña, llorando, y en la ventana que mostraba al hombre se veía al jardinero cortando la cabeza a éste. Lo más curioso es que del marco chorreaban gotas de sangre.
Aterrado, busqué un hacha en el garaje y partí el cuadro a la mitad y de este salió una nota, escrita con letra de infante, esta decía lo siguiente:
No resisto más la presión, debo decírselo a alguien, lo que vi en esa tarde. Esa casa siempre me llamó la atención, tan grande, un día no resistí más y decidí pintarla, aunque creo que no lo hice en un buen día. Presencie el asesinato de 3 personas…
Me detuve ahí ¿Tres personas? Me volví a fijar en el cuadro, y en efecto, la madre desapareció de la imagen. Seguí leyendo:
A quien sea que lea esto, por favor, contacte a la policía. Es un crimen sin resolver y él me está vigilando, cuando haga algo, va a atacarme, sigue todos mis pasos, y ya no sé qué hacer.
_No puede ser –Dije, pues sabía que mi madre había muerto en una cabina telefónica, ese bastardo la había matado. Con un nudo en la garganta investigué en internet y en la fecha que estaba escrita en el cuadro había ocurrido un triple asesinato sin resolver. Desesperado, traté de contactar a la policía, pero sentí algo, algo que me causó un terror absoluto.
Sentí como si alguien… me estuviera mirando.
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lunes, 10 de noviembre de 2014
La Pintura de la Casa
viernes, 14 de junio de 2013
No todo es lo que parece
-Jamás entendía a la gente cuando decía cometer locuras por amor, quizá es una forma estúpida de decir que el fin justifica los medios. A decir verdad nunca fui una persona expresiva. Supongo que a estas alturas te habrás dado cuenta de que lo que te conté sobre mi está narrado en tiempo pasado, eso es porque ella volteó mi mundo y me hizo verlo desde otra perspectiva, aunque como dice el dicho: “No todo lo que brilla es oro”.
I
Eran mediados de febrero y el calor del verano se hacía sentir más allá de la brisa nocturna que aliviaba el sopor producto de las altas temperaturas. Como no era tan tarde aún, decidí salir a fumar un cigarrillo y ya que estaba en ello ver si el mercado estaba abierto para poder comprar algo fresco que tomar.
Para poder llegar hasta mi destino tenía que atravesar una plaza, que por el calor que hacía estaba desierta -no los culpo, yo también quiero regresar a la comodidad de mi casa a prender el aire acondicionado-. Me apresure, aunque mi esfuerzo fue en vano dado que la tienda estaba cerrada.
Algo frustrado comencé con la caminata de regreso, aparentemente tendría que conformarme con agua de la canilla. Iba absorto en mis pensamientos cuando en el sector de juegos de la plaza oigo una de las hamacas moverse -lo cual me pareció raro porque no había tanto viento como para que se moviese sola, y cuando iba hacia la tienda no había nadie cerca-.
Cuando dirijo mi vista hacia esa dirección la vi…
Sólo Quería salir…
No recuerdo la hora, pasaban de las 3am y un golpe fuerte me despertó, giré a ver y se había roto mi ventana. Estaba asustada y por alguna razón muy desesperada, lo único que sé es que sólo quería salir de mi habitación, y correr.
Me levanté con mucho esfuerzo, mi cuerpo pesaba, me costaba respirar.. Sentí una presencia extraña detrás de mí, la necesidad de voltearme a ver me invadió junto con la agonía y el pánico que me estremeció al ver mi cuerpo inmóvil en la cama, me paralizé y no pude reaccionar hasta que una carcajada retumbó en toda la casa, sabía que tenía que huir de ahí.
Esa risa escalofriante me perseguía por todos lados, sú eco era ensordecedor.. Una extraña luz que perovenía de afuera llamó mi atención, tenían un leve parecido a la luces de un automóvil de la policía, sentí alivio y seguridad.. Hasta que abrí la puerta.. Las luces cegaron mi vista por un momento, había una criatura enorme y tan peluda que poco se veía su rostro, sólo sus ojos.. Dos hoyos negros que parecían no tener fin, casi se lograba ver a través de ellos… abarcaban gran parte de su cara, su mirada fría me observaba, dejandome completamente inmovil, sus garras largas estaban destrozando al oficial de policía que estaba dentro de el auto, habían viceras esparcidas por todos lados, escurría sangre de la boca llena de afilados colmillos que formaban una macabra sonriza.Se dirigía hacia mi. Quize dar la vuelta para entrar a la casa y huir por la puerta trasera pero una escalofriante sombra se me acercó, sin ojos, riéndose con una voz que parecía provenir del mismísimo infierno… Se abalanzó sobre mi y me hizo caer, la empujé con todas mis fuerzas, me levanté y corrí lo más rápido que pude. Al voltearme a ver detrás de mí, noté que me perseguía, no sabía que hacer ni a donde iría, y de golpe recordé que sólo era un espíritu, que mi cuerpo aún estaba en la casa y que la bestia iría por el para devorarlo, decidí regresar e intentar hacerme reaccionar, rodeé la casa con ese ente aún persiguiendome y logré llegar al costado que daba a mi habitación, arrojé una gran roca que destrozó la ventana.. No recuerdo bien la hora, pasaban de las 3am y un golpe fuerte que quebró mi ventana me despertó. Estaba asustada y, por alguna razón, muy desesperada, lo único que sé es que sólo quería salir de mí habitación, y correr.
Esa risa escalofriante me perseguía por todos lados, sú eco era ensordecedor.. Una extraña luz que perovenía de afuera llamó mi atención, tenían un leve parecido a la luces de un automóvil de la policía, sentí alivio y seguridad.. Hasta que abrí la puerta.. Las luces cegaron mi vista por un momento, había una criatura enorme y tan peluda que poco se veía su rostro, sólo sus ojos.. Dos hoyos negros que parecían no tener fin, casi se lograba ver a través de ellos… abarcaban gran parte de su cara, su mirada fría me observaba, dejandome completamente inmovil, sus garras largas estaban destrozando al oficial de policía que estaba dentro de el auto, habían viceras esparcidas por todos lados, escurría sangre de la boca llena de afilados colmillos que formaban una macabra sonriza.Se dirigía hacia mi. Quize dar la vuelta para entrar a la casa y huir por la puerta trasera pero una escalofriante sombra se me acercó, sin ojos, riéndose con una voz que parecía provenir del mismísimo infierno… Se abalanzó sobre mi y me hizo caer, la empujé con todas mis fuerzas, me levanté y corrí lo más rápido que pude. Al voltearme a ver detrás de mí, noté que me perseguía, no sabía que hacer ni a donde iría, y de golpe recordé que sólo era un espíritu, que mi cuerpo aún estaba en la casa y que la bestia iría por el para devorarlo, decidí regresar e intentar hacerme reaccionar, rodeé la casa con ese ente aún persiguiendome y logré llegar al costado que daba a mi habitación, arrojé una gran roca que destrozó la ventana.. No recuerdo bien la hora, pasaban de las 3am y un golpe fuerte que quebró mi ventana me despertó. Estaba asustada y, por alguna razón, muy desesperada, lo único que sé es que sólo quería salir de mí habitación, y correr.
miércoles, 5 de junio de 2013
Angel de la Vanidad
Un día cuando intentaba cubrirme una cana vi por la ventana a una mujer hermosa y elegante, que me miraba con la intención de que la siguiera. Me peiné lo más rápido que pude y me coloque mi mejor traje para intentar superar a las costosas y elegantes prendas que ella llevaba.
Al salir intente copiarle el paso lento y tan grácil que ella llevaba y que hacia a los hombres mirarla con deseo y las mujeres con recelo. Continué siguiendo a la hermosa pero misteriosa mujer hasta llegar a un callejón en el cual había una puerta vieja y desgastada ¿Qué hacia una mujer tan perfecta en un lugar como este?
- Si quieres entrar hazlo, si quieres ser como yo sígueme y si quieres saber mi secreto compruébalo.- Dijo la extraña mujer desde adentro.
Con paso firme cruce la puerta y quede impactada. Un piso de mármol tan limpio que miraba mi reflejo, paredes con decorados en piedras preciosas y muebles de caoba; pero lo más increíble fueron la hermosas estatuas, cada una de épocas diferentes.
- Toma asiento y veremos. Lo que tu deseas es la inmortalidad de una diosa, la elegancia de la realeza, la belleza de un ángel… y el atrevimiento, lujuria y soberbia de un demonio…
- Sí, todo eso es lo que deseo, dime tu secreto ya que no me importa el costo o el precio, te daré lo que sea…
- ¿Lo que sea? ¿Darías todo para ser igual que yo y ser a mi imagen?
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Lamentos.
Hoy me encuentro entre las sombras, sola y con frio. Veo a mi familia con el semblante triste, después de esa noche gris, la que fue testigo de ese suceso, ya nada es igual.
Quiero pedirles perdón, quiero poder abrazarlos, quiero poder besarlos, pero ya es tarde.
Madre, Padre, hermano, si es que alguna vez me logran escuchar, estaré aquí junto a ustedes hasta el día en que nos volvamos a juntar. Les pido disculpas por no poder haberles regalado una buena última imagen de mí… Lo siento, perdón, ya más nada puedo hacer, y solo esperar a que la muerte les golpee la puerta.
Los quiero, los amo, los extraño…
Ya pasaron varios años, veo como envejecen. Es increíble el hecho de que aún hoy en día se les haga un nudo en la garganta al recordarme, pero no se preocupen, pronto nos volveremos a encontrar.
Los seguiré esperando, con el frio recuerdo latente que me quedó grabado de aquella noche… en mis muñecas aún se siente el frio de aquel cuchillo que usé para suicidarme…
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The Stiltwalke
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martes, 4 de junio de 2013
“La última noche”
Todavía tengo los recuerdos de aquella noche, la última noche en que te vi. Tu y yo éramos inseparables todo lo hacíamos juntas, no sabes cuánto me divertía contigo, una noche tú decidiste ir de compras en la noche teníamos que atravesar casi toda la ciudad para llegar a casa porque no teníamos coche, ya íbamos de regreso hacía mucho frío tú te paraste a darme tu abrigo para que yo me calentara un poco cuando de pronto unos sujetos empezaron a caminar hacia nosotras tú solo agarraste mi mano y empezaste a caminar más rápido, no pasaba ningún coche yo estaba muy nerviosa, los sujetos empezaron a correr, nosotras empezamos a correr y llegamos hasta un callejón para ver si podíamos perderlos, yo te pregunté “¿Qué está pasando?” tú solo respondiste “Nada, solo hay que apurarnos para llegar a casa” los sujetos nos encontraron ellos te agarraron por la espalda y me separaron de ti, te arrebataron todas las bolsas que llevábamos, te empezaron a golpear yo no podía hacer nada me tenían agarrada, te tiraron al suelo tu solo estabas sacando lagrimas y respirando muy fuerte, yo grite y comencé a llorar preguntaba “¿¡Porqué hacen eso?!” ellos solo se reían tú me dijiste “No te preocupes estarás bien” el sujeto sacó un arma apunto a tu cabeza y jaló el gatillo, todo fue tan rápido, a mi me dejaron tirada en la calle sin esperanzas a lado de tu cuerpo. Ya pasaron 6 meses después de eso aun siento como vienes en las noches y me abrazas aunque sé que tu ya no estás aquí, no sabes cuánto daría para poder retroceder el tiempo y volverte a ver con tu hermosa sonrisa, volver a sentir tus besos tus abrazos, aún voy a tu tumba a dejarte flores, no sabes cuánto te extraño, mamá.
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sábado, 27 de abril de 2013
muerte
La muerte no es un amante cualquiera, en lugar de rosas me entrega familia muerta, en lugar de claveles me da sustos y accidentes
La muerte no viste ante mi con su capucha, no, viene con un traje elegante y una caja, no de chocolate, si no de noches constantes de pesadillas y delirios
Está en todas partes, no me permite que la olvide, me arrebató a mamá para que no le contara nada y a papá para que no la acusara, la muerte quita a todos a mi alrededor, mi vecino, mi perro, mi amigo, sólo me deja a mi, en este profundo delirio
Tiene garras, hermosas y elegantes, para tomar tu corazón y apretarlo con fuerza y desgarrarlo lentamente
martes, 23 de abril de 2013
No le preguntes a Jack
NADIE sabía de dónde había salido aquel juguete, ni quién sería el bisabuelo o tía lejana que había jugado con él por primera vez, antes de pasar a formar parte del paisaje del cuarto de juegos.
Era una caja de madera, tallada con adornos dorados y rojos. Sin duda, era muy bonita, o eso decían los mayores, y bastante valiosa —incluso podría considerarse una pieza de anticuario—. Por desgracia, la cerradura estaba oxidada y atascada, y la llave se había perdido hacía tiempo, de modo que Jack, el bufón, había quedado atrapado dentro. Aun así, la caja sorpresa llamaba la atención, con sus vistosos adornos tallados en rojo y oro.
Los niños no solían jugar con ella. Estaba guardada en el fondo del inmenso baúl de madera donde se guardaban los juguetes, que era tan grande y antiguo como un cofre pirata —o al menos eso pensaban los pequeños—. La caja de sorpresa estaba enterrada bajo un montón de muñecas, trenes, payasos, estrellas de papel, viejos juegos de magia y mutiladas marionetas cuyos hilos eran ya imposibles de desenredar, disfraces (un harapiento vestido de novia del tiempo de Maricastaña por aquí, un raído sombrero de copa por allá), bisutería de juguete, aros rotos, peonzas y caballitos de cartón. Debajo de todos aquellos viejos juguetes estaba la caja de Jack.
Los niños no solían jugar con ella. Murmuraban entre ellos, a solas, en el cuarto de juegos situado en el ático. En los días grises, cuando el viento aullaba en torno a la casa y la lluvia repiqueteaba sobre el tejado de pizarra y se deslizaba por los aleros, se contaban unos a otros historias sobre Jack, aunque en realidad no lo habían visto nunca. Uno afirmaba que Jack era un malvado brujo y que había sido encerrado en aquella caja como castigo por sus espantosos crímenes; otro (con seguridad, una de las niñas) aseguraba que la caja en la que estaba encerrado Jack era la Caja de Pandora y que la habían colocado allí para vigilar, para evitar que todos los males que contenía volvieran a salir de ella. Preferían no tocar siquiera la caja, si podían evitarlo, aunque si algún adulto reparaba en la ausencia de la vieja caja sorpresa —y de vez en cuando sucedía—, y la sacaba del baúl para colocarla en la repisa de la chimenea, los niños se armaban de valor, la cogían y volvían a depositarla en el fondo del baúl.
Los niños no solían jugar con la caja sorpresa. Y cuando se hicieron mayores y abandonaron la vieja casa, el cuarto de juegos quedó cerrado y prácticamente olvidado.
Prácticamente, pero no del todo. Pues todos los niños, cada uno por separado, tenían recuerdos de haber subido alguna vez al cuarto de juego a mitad de la noche, a la luz de la luna llena, con los pies descalzos. Era casi como andar sonámbulo, subiendo sigilosamente por las escaleras y avanzando por la raída alfombra del cuarto de juegos. Recordaban cómo habían abierto el baúl, rebuscando por entre las muñecas y los disfraces para, finalmente, sacar la caja sorpresa.
Entonces, el niño tocaba la cerradura, la tapa se abría lentamente y la música comenzaba a sonar, con Jack saliendo de su caja. No saltaba o se balanceaba, como suele pasar con los muñecos de las cajas sorpresa. Salía de la caja despacio y se quedaba mirando fijamente al niño, haciéndole señas para que se acercara un poco más y, entonces, y solo entonces, sonreía.
Y allí, a la luz de la luna, le contaba al niño cosas que después era incapaz de recordar con claridad, pero que tampoco conseguía olvidar del todo.
El mayor de los niños murió en la Primera Guerra Mundial. El más joven heredó la casa cuando fallecieron sus padres, aunque lo desposeyeron de ella tras sorprenderle en el sótano con un bidón de queroseno, trapos y cerillas, dispuesto a prenderle fuego. Se lo llevaron a un manicomio y es posible que aún siga allí encerrado.
Las niñas, convertidas ya en mujeres, no quisieron regresar a la casa en la que se habían criado; clavaron tablas de madera en las ventanas, cerraron todas las puertas con una inmensa llave de hierro. Las hermanas terminaron visitándola con la misma frecuencia con la que visitaban la tumba de su hermano mayor, o al pobre desgraciado que una vez fuera su hermano pequeño; es decir, nunca.
Han pasado ya muchos años y aquellas niñas son ya mujeres ancianas. Búhos y murciélagos se han adueñado del antiguo cuarto de juegos, las ratas han anidado entre los viejos juguetes que quedaron allí olvidados. Las alimañas miran sin ver los desvaídos dibujos del empapelado, y ensucian la harapienta alfombra con sus excrementos.
Y en la caja que descansa en el fondo del baúl, Jack con todos sus secretos, espera y sonríe. Espera a los niños.
Y esperará todo el tiempo que sea necesario.
sábado, 20 de abril de 2013
Carta de Suicidio
Esta carta es absolutamente real, y de mi autoría por lo que todo lo escrito aquí debe tomarse de ese modo.
Si estás leyendo esto significará que ya no existo.
Hoy, día 29 de noviembre de 2009, Domingo, a las 3:00 horas, he decidido por voluntad propia y sin ninguna clase de coacción externa, poner fín a mi vida, y lo hago siendo plenamente consciente de que lo que me espera al otro lado no es sino el vacío más absoluto, la nada, la no existencia.
La sola idea hace que mi pulso se acelere y la sangre se me congele en el pecho. Ni siquiera en estos momentos soy capaz de levantar la mirada ante semejante visión y no estremecerme de terror, pero la idea de permancer un minuto más en este mundo es aún peor. Un mundo salvaje, egoísta y cruel, y lo que es aún peor, hipócrita, un mundo del que reniego y al que no quiero pertenecer. No, ya no.
Fui un iluso durante todos estos años al pensar que exitiría un papel para mi en esta pantomima, en este esperpento ridículo de sociedad, que finalmente encontraría mi lugar en el mundo, que lograría alzarme victorioso y alcanzar la meta para la que nací y para la que he estado preparandome durante toda mi miserable existencia. ¡Mierda!
Abrí mi corazón de par en par, dejé que cogieran todo cuanto quisieran hasta que me dejaron sin nada. He dedicado mi vida por entero a los demás sin preocuparme por mi propia felicidad, he dado todo lo que tenía y más, pero a cambio sólamente he recibido incomprensión, desprecio y la más absoluta y dolorosa ignorancia. El amor y la amistad son dos caminos vedados para mí, y mis ojos se inundan de lágrimas cada vez que pienso que me iré sin haber conocido a una sola persona con la que compartir todo lo que llevo dentro de mí ser. ¡Oh, malditos que me pisoteáis sin piedad!¡ Si pudiérais ver en mi interior!
Ya es demasiado tarde para la autocompasión, no puedo abandonar este mundo con mi corazón cargado de rencor y frustración. Mis últimas palabras han de ser de amor y agradecimiento, agradecimiento a mis padres que me dieron la vida y la esperanza de un mundo mejor y que desgraciadamente ya no están aquí. A ellos debo todo lo que he sido. Amor, a pesar de todo, hacia este mundo que seguirá girando impasible cuando todos hayamos desaparecido y en el que a fín de cuentas no siempre fui desgraciado.
He hecho todo lo que estaba en mi mano pero las cosas no han salido bien, soy débil y no he tenido el coraje necesario para seguir adelante, ya es tarde, las fuerzas me abandonan, la vida se me escapa. Me voy de este mundo y me voy solo.
Adiós.
Hoy, día 29 de noviembre de 2009, Domingo, a las 3:00 horas, he decidido por voluntad propia y sin ninguna clase de coacción externa, poner fín a mi vida, y lo hago siendo plenamente consciente de que lo que me espera al otro lado no es sino el vacío más absoluto, la nada, la no existencia.
La sola idea hace que mi pulso se acelere y la sangre se me congele en el pecho. Ni siquiera en estos momentos soy capaz de levantar la mirada ante semejante visión y no estremecerme de terror, pero la idea de permancer un minuto más en este mundo es aún peor. Un mundo salvaje, egoísta y cruel, y lo que es aún peor, hipócrita, un mundo del que reniego y al que no quiero pertenecer. No, ya no.
Fui un iluso durante todos estos años al pensar que exitiría un papel para mi en esta pantomima, en este esperpento ridículo de sociedad, que finalmente encontraría mi lugar en el mundo, que lograría alzarme victorioso y alcanzar la meta para la que nací y para la que he estado preparandome durante toda mi miserable existencia. ¡Mierda!
Abrí mi corazón de par en par, dejé que cogieran todo cuanto quisieran hasta que me dejaron sin nada. He dedicado mi vida por entero a los demás sin preocuparme por mi propia felicidad, he dado todo lo que tenía y más, pero a cambio sólamente he recibido incomprensión, desprecio y la más absoluta y dolorosa ignorancia. El amor y la amistad son dos caminos vedados para mí, y mis ojos se inundan de lágrimas cada vez que pienso que me iré sin haber conocido a una sola persona con la que compartir todo lo que llevo dentro de mí ser. ¡Oh, malditos que me pisoteáis sin piedad!¡ Si pudiérais ver en mi interior!
Ya es demasiado tarde para la autocompasión, no puedo abandonar este mundo con mi corazón cargado de rencor y frustración. Mis últimas palabras han de ser de amor y agradecimiento, agradecimiento a mis padres que me dieron la vida y la esperanza de un mundo mejor y que desgraciadamente ya no están aquí. A ellos debo todo lo que he sido. Amor, a pesar de todo, hacia este mundo que seguirá girando impasible cuando todos hayamos desaparecido y en el que a fín de cuentas no siempre fui desgraciado.
He hecho todo lo que estaba en mi mano pero las cosas no han salido bien, soy débil y no he tenido el coraje necesario para seguir adelante, ya es tarde, las fuerzas me abandonan, la vida se me escapa. Me voy de este mundo y me voy solo.
Adiós.
martes, 16 de abril de 2013
El violinista y su amada
No has sentido cómo algunas personas sienten una rara inclinación hacia ti, estas personas llegan a necesitar tu compañía, necesitan ese sentimiento de tu presencia mostrándote una cierta importancia en sus vidas, bueno así sucede esta historia. Pero no exactamente con la presencia de una persona, más bien de un instrumento, algunas notas leves interpretadas por un dedicado artista, llamado Mateo.
Mientras Mateo cada tarde, entregado al arte de interpretar, tomaba su violín, así como un testigo de jehová decide apegarse a la biblia, bueno Mateo consideraba su violín indispensable en todo tipo de situaciones. Si se llegase a sentir triste, tan sólo era un movimiento para que el violín expresase aquél sentimiento, si estuviese feliz, así mismo el violín sonaba con sus armoniosas cuerdas rompiendo todo esquema de frialdad en ese momento.
Cosa que a nuestra querida Amanda no le gustaba, no era tan amante de la música, ella prefería estar en silencio acompañada de un buen libro a la luz de un tabaco prendido, tanto así que el humo de éste no le dejase ver realmente lo que pasaba a su alrededor, tan sólo concentraba su mirada en esas líneas, aquellas tan delgadas que al leerse la intrigaban más por ese futuro que ella quería saber ansiosamente, sentía que las palabras estaban escritas de tal forma que ella se sentía trasladada a paisajes inimaginables, llenos de unos personajes que realmente terminaban siendo un reflejo de su propia personalidad, en donde ella era capaz de fugarse de la realidad, de escaparse de ese triste infierno en el que vivía, más allá que un refugio, era un vicio para ella. Claro está, además del tabaco, leer era su vicio más notable y constante.
Regresando a nuestro dedicado Mateo, solía ser un chico muy callado, muy respetuoso y además demasiado observador, parecía realmente alguien extraño a la vista de otro, en donde éste sólo lo miraría como un bicho raro, una persona sin rumbo. Aunque esto era tan sólo la portada que Mateo mostraba, si lo conocías profundamente se trataba de alguien extrovertido, alguien que en su rol de intérprete lograba conmoverte con cualquier tipo de obra, cualquier emoción que él quisiese mostrar; lo lograba.
Gente totalmente diferente la podemos hallar en un mismo lugar, aunque no lo creas estos dos polos opuestos se encuentran en aquel sitio donde la luz de la luna es efímera, donde el eco de los gritos mutuos se desvanece tan rápido como la leve sensación de seguridad, donde todos sus habitantes son extraños entre sí, en esta adorable ciudad no existe el nosotros, tan sólo el yo, sólo existe la posibilidad de conocer al otro, con una única intención; el saber cómo podrías llegar a divertirte…
Con esta sublime idea rondando en el pueblo la gente comienza a hacer viajes repentinos, de un sitio a otro a través del pueblo, acompañados de la naturaleza que siempre observa, tanto así que el sol no penetra fuertemente en el pueblo es algo así como el sol de la tarde, aquél que es semi-inconcluso, ése que nos muestra la verdadera belleza de la naturaleza y nos traslada a nuestros pensamientos, donde examinamos la relación entre éste y nosotros. Pareciendo en este pueblo casi siempre de noche, oscuro,cubierto por un gran espesor de arboles, unas brisas rápidas, cerca habría una playa algo pequeña y modesta pero no adaptada para una sociedad, a lo lejos podían verse una que otra cabaña humilde, pero la que sobresalía era increíblemente bella, un techo cubierto de paja bien esbelta, debajo de ésta se alcanzaba a detallar una madera muy café, pareciese como si le hubieran aplicado pintura encima, pero no, ésta era totalmente natural, el hecho de que se viera así era el reflejo del sol en el agua, claro esta cabaña estaba ubicada a la orilla costera, y su color caqui natural resaltaba aún más gracias a esto. Cosa que casi nadie sabía, era que la cabaña estaba abandonada y permanecía así de hermosa y “cuidada” al parecer por hechos inexplicables, como ya se imaginarán nadie se interesaba por los asuntos de los demás allí, existía un egoísmo totalmente evidente.
Buscando y buscando diversión, Amanda vio a un joven entre la neblina, mientras el sol se ocultaba y la luna comenzaba a emerger. Parecía como si este joven estuviese acercándose a ella con un propósito algo coqueto, Amanda se sonrojó un poco, durante la intersección en el cielo no se notaban las mejillas ruborizadas de Amanda, el chico extraño vestido con una chaqueta un poco elegante, una camisa gris, una bufanda negra que adornaba su barba, unos jeans rotos y unos zapatos casuales, le despertó alguna emoción a Amanda, no sabría explicar realmente qué era, tan sólo se sentía interesada, este joven con una barba descuidada, algo así de unos 3 o 4 días, ya podía notarse su volumen asomándose por la barbilla, y claro su sombrero, aquél que no cegaba a Amanda por el sol, pero en cierta parte resaltaba por la luna.
Amanda algo nerviosa decidió hablarle, en lo que podemos decir ella no era tan inadecuada para un tipo como estos, una mujer rubia con un toque pelirrojo en su pelo, lacio y largo a la altura de su coxis, unas gafas con marco negro y lentes oscuros, realmente no se apreciaban sus ojos, cosa lamentable, chaqueta de jean acompañada de una blusa de malla negra, un pantalón blanco y unos tacones lo suficientemente altos para no parecer vulgar, estos dos personajes indudablemente se conectaron, así de simple como cuando sentimos una inclinación a algo, pero en cierta parte se tenían una aversión el uno al otro, aunque no tenían un por qué aparente. Al Amanda decidir hablarle le dijo – Hola, cómo te llamas ? – preguntó ella, de vuelta escuchó – Mateo, y tú ? – Intrigada por este nombre, respondió nerviosa (la voz varonil la habría llevado a este estado) – Amanda, mucho gusto Mateo – por un momento estos dos a punto de conocerse se olvidaron de el propósito que se había expandido por el pueblo, llegaron a un amor extraño, un amor repentino en donde los dos eran unos desconocidos aunque sentían un apego al otro, así como madre e hijo.
Continuaron con su romance, Mateo tan tierno dedicándole piezas musicales interpretadas por él, claro está, él y su violín. Aunque Amanda molesta (no le había dicho que no le gustaba la música mucho que digamos), seguía halagándolo y cortejándolo con aquellas citas tomadas de los libros ya leídos, esos libros que habrían formado parte de su identidad. Un cortejo por parte de ella, mientras él adornaba el ambiente con bellas melodías producidas por el violín, llegaron a fortalecer este romance de tal forma que parecía inexistente, como dije sintieron cierta aversión al principio. Así continuaron durante meses, e incluso un par de años hasta que tomaron una decisión realmenteimportante en sus vidas, decidieron casarse, dar ese paso a toda una vida juntos, ya era más que obvio, se querían muchísimo, era notable de ambas partes de la relación.
Mateo cegado por el amor que le tenía a Amanda se imaginó en cierta forma que ella sería la mujer elegida, no estaba totalmente seguro sentía algo extraño por parte de ella, algo así como una repulsión algo que lo detenía en ciertos momentos cuando él tocaba el violín para ella y observaba su cara, parecía una cara de desprecio a su arte, aunque él no lo veía así, era su amada y bueno nadie es perfecto o al menos eso él creía, entonces seguía tocando para ella pensando que con la alegría del violín todo se arreglaría. Aunque Mateo no lo pensaba tan sólo, le dijo a Amanda – Si estás triste, angustiada o preocupada por algo, tranquila mi violín y yo te haremos alegre el rato – dijo Mateo con una sonrisa en la cara, aunque Amanda no lo tomó de buena manera – A mí nunca me ha gustado el violín, no me gusta la música se nota que no me conoces bien, ese violín es asqueroso al igual que todos los instrumentos – dijo Amanda en tono ofensivo, Mateo un poco impresionado, digo un poco porque él ya sentía algo así desde hace tiempo, simplemente mientras la miraba con rencor decía – si tanto lo odias significa que a mí también, este violín representa todo lo que yo soy – dijo frustrado; - pues nunca lo había pensado así, en cierta parte creo que sí, ese violín te representa y yo lo odio – dijo Amanda en forma burlona, aunque Mateo no lo vio así, lo sintió como una ofensa personal y también le dijo algunas cosas – a mí me tampoco me gusta que tú leas a cada momento, ni siquiera prestas cuidado a nuestra relación, pareces un ratón de biblioteca metido en sus libros que no aprecia la vida real – dijo Mateo convincentemente, Amanda ahora sí se sentía realmente ofendida, - está bien por qué no terminamos esto entonces… - dijo Amanda, - entonces vete con tus libros a tus mundos de fantasía, yo seguiré viviendo la vida real sin ingenuidades – contestó Mateo, esto molesto increíblemente a Amanda, pareciese que lo fuera a matar, midió las consecuencias y saliendo únicamente le dijo – espero y no te arrepientas de lo que has dicho, querido Mateo, tú y tu violín la pagarán – mientras riendo se retiraba…
Meses después, Mateo intrigado y ansioso porque Amanda nunca apareció a pesar de su extraña amenaza, decidió ir a la cabaña abandonada en la playa, quizá allá la encontrase, tomó su violín y emprendió su camino, durante el camino iba pensativo, pensaba qué pasaría si la encontrara allá, también pensaba qué pasaría si no la encontrara y mientras eso la luna lo acompañaba, podríamos decir que a la luz de la luna él caminó hacia la playa, al llegar se sentó en las escaleras de la cabaña y comenzó a tocar su violín, algo suave y tranquilo, notas que al escucharse te pueden seducir de tal manera que te olvidas donde estas, mientras tocaba logró escuchar pisadas, ésas mismas que se sienten en la arena, luego una voz le dijo – te vi a lo lejos, creí que venías solo pero no; de nuevo con ese maldito violín - Mateo sólo ignoro esta voz, entonces sintió una mano en el hombro – oye, no me escuchas ? estoy aquí – Mateo decidió voltear y confirmó su sospecha, era Amanda, él sabía que de nuevo le haría un escándalo y por evitar hacerlo publico le propuso algo – por qué no entramos a la cabaña ? está haciendo frío, prefiero estar allí – dijo Mateo, - sí, tienes razón vamos adentro – dijo Amanda aparentemente normal. Amanda entró primero a la cabaña y se quedó mirando a Mateo – entra, no hace tanto frío – Mateo entró, y sorpresivamente Amanda lo recibió con una puñalada en su estómago, loque ella no sabía es que él no era tan débil como parecía, sonó un golpe en el piso, el violín acababa de caer de las manos de Mateo y se rompió a la mitad contra el piso de madera de la cabaña, Amanda parecía contenta, lo demostró con una sonrisa; Mateo la miró a los ojos fijamente y ayudado de su pierna logro tumbarla, de una manera tan fácil que parecía increíble, pero era lógico, Amanda no esperaba ningún tipo de ataque, ella mientras estaba en el piso tomó su puñal y desgarró la pantorrilla de Mateo, inmediatamente éste cayó de rodillas, Mateo agonizante tomó varias astillas del violín roto y junto con la blusa de Amanda rasgó el vientre de ésta en forma de corazón, acompañado con algo más, que por la sangre de los dos no lograba notarse bien, en ése momento fallecieron, en aquella cabaña que fue el testigo de su amor, de su desinteresado amor, aquél que lograba despertar envidia a quienes lo vieran. Los habitantes del pueblo al pasear por la playa, se dieron cuenta que había un rastro de sangre que salía de la entrada de la cabaña, sangre mezclada con arena parecía algo raro, pero por su color rojo oscuro logró notarse lo que realmente era, al encontrarlos limpiaron la sangre en la cabaña y lo que lograron ver fue una pantorrilla con un “te amo” escrito, y un vientre con un corazón y un “yo también”…
Mientras Mateo cada tarde, entregado al arte de interpretar, tomaba su violín, así como un testigo de jehová decide apegarse a la biblia, bueno Mateo consideraba su violín indispensable en todo tipo de situaciones. Si se llegase a sentir triste, tan sólo era un movimiento para que el violín expresase aquél sentimiento, si estuviese feliz, así mismo el violín sonaba con sus armoniosas cuerdas rompiendo todo esquema de frialdad en ese momento.
Cosa que a nuestra querida Amanda no le gustaba, no era tan amante de la música, ella prefería estar en silencio acompañada de un buen libro a la luz de un tabaco prendido, tanto así que el humo de éste no le dejase ver realmente lo que pasaba a su alrededor, tan sólo concentraba su mirada en esas líneas, aquellas tan delgadas que al leerse la intrigaban más por ese futuro que ella quería saber ansiosamente, sentía que las palabras estaban escritas de tal forma que ella se sentía trasladada a paisajes inimaginables, llenos de unos personajes que realmente terminaban siendo un reflejo de su propia personalidad, en donde ella era capaz de fugarse de la realidad, de escaparse de ese triste infierno en el que vivía, más allá que un refugio, era un vicio para ella. Claro está, además del tabaco, leer era su vicio más notable y constante.
Regresando a nuestro dedicado Mateo, solía ser un chico muy callado, muy respetuoso y además demasiado observador, parecía realmente alguien extraño a la vista de otro, en donde éste sólo lo miraría como un bicho raro, una persona sin rumbo. Aunque esto era tan sólo la portada que Mateo mostraba, si lo conocías profundamente se trataba de alguien extrovertido, alguien que en su rol de intérprete lograba conmoverte con cualquier tipo de obra, cualquier emoción que él quisiese mostrar; lo lograba.
Gente totalmente diferente la podemos hallar en un mismo lugar, aunque no lo creas estos dos polos opuestos se encuentran en aquel sitio donde la luz de la luna es efímera, donde el eco de los gritos mutuos se desvanece tan rápido como la leve sensación de seguridad, donde todos sus habitantes son extraños entre sí, en esta adorable ciudad no existe el nosotros, tan sólo el yo, sólo existe la posibilidad de conocer al otro, con una única intención; el saber cómo podrías llegar a divertirte…
Con esta sublime idea rondando en el pueblo la gente comienza a hacer viajes repentinos, de un sitio a otro a través del pueblo, acompañados de la naturaleza que siempre observa, tanto así que el sol no penetra fuertemente en el pueblo es algo así como el sol de la tarde, aquél que es semi-inconcluso, ése que nos muestra la verdadera belleza de la naturaleza y nos traslada a nuestros pensamientos, donde examinamos la relación entre éste y nosotros. Pareciendo en este pueblo casi siempre de noche, oscuro,cubierto por un gran espesor de arboles, unas brisas rápidas, cerca habría una playa algo pequeña y modesta pero no adaptada para una sociedad, a lo lejos podían verse una que otra cabaña humilde, pero la que sobresalía era increíblemente bella, un techo cubierto de paja bien esbelta, debajo de ésta se alcanzaba a detallar una madera muy café, pareciese como si le hubieran aplicado pintura encima, pero no, ésta era totalmente natural, el hecho de que se viera así era el reflejo del sol en el agua, claro esta cabaña estaba ubicada a la orilla costera, y su color caqui natural resaltaba aún más gracias a esto. Cosa que casi nadie sabía, era que la cabaña estaba abandonada y permanecía así de hermosa y “cuidada” al parecer por hechos inexplicables, como ya se imaginarán nadie se interesaba por los asuntos de los demás allí, existía un egoísmo totalmente evidente.
Buscando y buscando diversión, Amanda vio a un joven entre la neblina, mientras el sol se ocultaba y la luna comenzaba a emerger. Parecía como si este joven estuviese acercándose a ella con un propósito algo coqueto, Amanda se sonrojó un poco, durante la intersección en el cielo no se notaban las mejillas ruborizadas de Amanda, el chico extraño vestido con una chaqueta un poco elegante, una camisa gris, una bufanda negra que adornaba su barba, unos jeans rotos y unos zapatos casuales, le despertó alguna emoción a Amanda, no sabría explicar realmente qué era, tan sólo se sentía interesada, este joven con una barba descuidada, algo así de unos 3 o 4 días, ya podía notarse su volumen asomándose por la barbilla, y claro su sombrero, aquél que no cegaba a Amanda por el sol, pero en cierta parte resaltaba por la luna.
Amanda algo nerviosa decidió hablarle, en lo que podemos decir ella no era tan inadecuada para un tipo como estos, una mujer rubia con un toque pelirrojo en su pelo, lacio y largo a la altura de su coxis, unas gafas con marco negro y lentes oscuros, realmente no se apreciaban sus ojos, cosa lamentable, chaqueta de jean acompañada de una blusa de malla negra, un pantalón blanco y unos tacones lo suficientemente altos para no parecer vulgar, estos dos personajes indudablemente se conectaron, así de simple como cuando sentimos una inclinación a algo, pero en cierta parte se tenían una aversión el uno al otro, aunque no tenían un por qué aparente. Al Amanda decidir hablarle le dijo – Hola, cómo te llamas ? – preguntó ella, de vuelta escuchó – Mateo, y tú ? – Intrigada por este nombre, respondió nerviosa (la voz varonil la habría llevado a este estado) – Amanda, mucho gusto Mateo – por un momento estos dos a punto de conocerse se olvidaron de el propósito que se había expandido por el pueblo, llegaron a un amor extraño, un amor repentino en donde los dos eran unos desconocidos aunque sentían un apego al otro, así como madre e hijo.
Continuaron con su romance, Mateo tan tierno dedicándole piezas musicales interpretadas por él, claro está, él y su violín. Aunque Amanda molesta (no le había dicho que no le gustaba la música mucho que digamos), seguía halagándolo y cortejándolo con aquellas citas tomadas de los libros ya leídos, esos libros que habrían formado parte de su identidad. Un cortejo por parte de ella, mientras él adornaba el ambiente con bellas melodías producidas por el violín, llegaron a fortalecer este romance de tal forma que parecía inexistente, como dije sintieron cierta aversión al principio. Así continuaron durante meses, e incluso un par de años hasta que tomaron una decisión realmenteimportante en sus vidas, decidieron casarse, dar ese paso a toda una vida juntos, ya era más que obvio, se querían muchísimo, era notable de ambas partes de la relación.
Mateo cegado por el amor que le tenía a Amanda se imaginó en cierta forma que ella sería la mujer elegida, no estaba totalmente seguro sentía algo extraño por parte de ella, algo así como una repulsión algo que lo detenía en ciertos momentos cuando él tocaba el violín para ella y observaba su cara, parecía una cara de desprecio a su arte, aunque él no lo veía así, era su amada y bueno nadie es perfecto o al menos eso él creía, entonces seguía tocando para ella pensando que con la alegría del violín todo se arreglaría. Aunque Mateo no lo pensaba tan sólo, le dijo a Amanda – Si estás triste, angustiada o preocupada por algo, tranquila mi violín y yo te haremos alegre el rato – dijo Mateo con una sonrisa en la cara, aunque Amanda no lo tomó de buena manera – A mí nunca me ha gustado el violín, no me gusta la música se nota que no me conoces bien, ese violín es asqueroso al igual que todos los instrumentos – dijo Amanda en tono ofensivo, Mateo un poco impresionado, digo un poco porque él ya sentía algo así desde hace tiempo, simplemente mientras la miraba con rencor decía – si tanto lo odias significa que a mí también, este violín representa todo lo que yo soy – dijo frustrado; - pues nunca lo había pensado así, en cierta parte creo que sí, ese violín te representa y yo lo odio – dijo Amanda en forma burlona, aunque Mateo no lo vio así, lo sintió como una ofensa personal y también le dijo algunas cosas – a mí me tampoco me gusta que tú leas a cada momento, ni siquiera prestas cuidado a nuestra relación, pareces un ratón de biblioteca metido en sus libros que no aprecia la vida real – dijo Mateo convincentemente, Amanda ahora sí se sentía realmente ofendida, - está bien por qué no terminamos esto entonces… - dijo Amanda, - entonces vete con tus libros a tus mundos de fantasía, yo seguiré viviendo la vida real sin ingenuidades – contestó Mateo, esto molesto increíblemente a Amanda, pareciese que lo fuera a matar, midió las consecuencias y saliendo únicamente le dijo – espero y no te arrepientas de lo que has dicho, querido Mateo, tú y tu violín la pagarán – mientras riendo se retiraba…
Meses después, Mateo intrigado y ansioso porque Amanda nunca apareció a pesar de su extraña amenaza, decidió ir a la cabaña abandonada en la playa, quizá allá la encontrase, tomó su violín y emprendió su camino, durante el camino iba pensativo, pensaba qué pasaría si la encontrara allá, también pensaba qué pasaría si no la encontrara y mientras eso la luna lo acompañaba, podríamos decir que a la luz de la luna él caminó hacia la playa, al llegar se sentó en las escaleras de la cabaña y comenzó a tocar su violín, algo suave y tranquilo, notas que al escucharse te pueden seducir de tal manera que te olvidas donde estas, mientras tocaba logró escuchar pisadas, ésas mismas que se sienten en la arena, luego una voz le dijo – te vi a lo lejos, creí que venías solo pero no; de nuevo con ese maldito violín - Mateo sólo ignoro esta voz, entonces sintió una mano en el hombro – oye, no me escuchas ? estoy aquí – Mateo decidió voltear y confirmó su sospecha, era Amanda, él sabía que de nuevo le haría un escándalo y por evitar hacerlo publico le propuso algo – por qué no entramos a la cabaña ? está haciendo frío, prefiero estar allí – dijo Mateo, - sí, tienes razón vamos adentro – dijo Amanda aparentemente normal. Amanda entró primero a la cabaña y se quedó mirando a Mateo – entra, no hace tanto frío – Mateo entró, y sorpresivamente Amanda lo recibió con una puñalada en su estómago, loque ella no sabía es que él no era tan débil como parecía, sonó un golpe en el piso, el violín acababa de caer de las manos de Mateo y se rompió a la mitad contra el piso de madera de la cabaña, Amanda parecía contenta, lo demostró con una sonrisa; Mateo la miró a los ojos fijamente y ayudado de su pierna logro tumbarla, de una manera tan fácil que parecía increíble, pero era lógico, Amanda no esperaba ningún tipo de ataque, ella mientras estaba en el piso tomó su puñal y desgarró la pantorrilla de Mateo, inmediatamente éste cayó de rodillas, Mateo agonizante tomó varias astillas del violín roto y junto con la blusa de Amanda rasgó el vientre de ésta en forma de corazón, acompañado con algo más, que por la sangre de los dos no lograba notarse bien, en ése momento fallecieron, en aquella cabaña que fue el testigo de su amor, de su desinteresado amor, aquél que lograba despertar envidia a quienes lo vieran. Los habitantes del pueblo al pasear por la playa, se dieron cuenta que había un rastro de sangre que salía de la entrada de la cabaña, sangre mezclada con arena parecía algo raro, pero por su color rojo oscuro logró notarse lo que realmente era, al encontrarlos limpiaron la sangre en la cabaña y lo que lograron ver fue una pantorrilla con un “te amo” escrito, y un vientre con un corazón y un “yo también”…
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